La búsqueda de la identidad

Los niños que fuimos, somos y seremos.

Si deseamos vivir vidas más plenas, esto es, ser conscientes de lo que implica nuestra existencia, debemos preguntarnos, para qué estamos aquí, cuál es el sentido de nuestra vida. Y para ello nuestra edad cronológica debe ir a la par que la psicológica. Es de vital importancia ayudar a los niños en la infancia y a través de la educación, no sólo a desarrollarse y aprender sino a comprenderse así mismo para así poder comprender a los otros.

Primero desarrollando los recursos internos, donde exista una coherencia entre las emociones, el mundo imaginario y los pensamientos, éstas bases sólidas harán que la persona no quede a merced de los caprichos de la vida, porque, son los recursos internos que nos ayudan ante las adversidades de la vida.

Los niños serán los adultos del mañana,es por ello que hay que enseñarles a comprender lo que sucede tanto en el consciente como en el inconsciente, sino queremos reparar adultos frustrados, narcisistas, complejo de Edipo, Petar Pan, las niñas buenas, las dependencias etc…

Es muy usual y común en padres y cuidadores mostrar sólo la realidad consciente o sea, todo aquello que es agradable o colma el mundo de los deseos, esto es, mostrar sólo la cara bonita de la vida cuando todos sabemos que esa no siempre es la realidad y aquí comenzamos a reprimir una parte en nosotros al negarles el conocimiento de aquello que va mal, somos seres duales, compuestos de sombra y luz, de energía masculina y femenina, tarde o temprano las dificultades de la vida se presentarán porque forman parte intrínseca de la vida y aquí comenzará la larga búsqueda para rompernos y armarnos de adultos sentados en el diván de algún psicólogo o psiquiatra.

Los niños al conocer las polaridades, puede comprender y discernir que no todas las personas son iguales y así podrá elegir qué tipo de persona quiere ser. Los niños experimentan angustia, soledad y se aíslan porque surgen muchos conflictos internos, impulsos primarios y emociones que le afligen.

Siempre debemos tener presente que los niños van a salir al mundo real, que deben hacerlo por sí mismos para poder alcanzar una existencia con sentido, satisfactoria, independiente, a fin de encontrar un lugar seguro en el mundo siguiendo su camino confiando en su interior.

Todos crecemos, encontramos sentido y nos sentimos seguros cuando somos capaces de resolver y comprender nuestros propios problemas sin que nadie se inmiscuya.

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