La Diosa Hygea

La salud y la higiene

Según la mitología griega, Hygea, Higia o Higeía fue hija del dios de la medicina Asclepio y Lampecia quien era personificación de la luz. Hygea es considerada la diosa de la salud, pues de su nombre se origina la higiene. Por lo tanto invita a mantenernos limpios y sanos para no desequilibrar nuestra salud y evitar enfermedades. Al estar asociada con el tratamiento sanitario, el elemento que se le asocia es una copa en la que el enfermo toma su medicina. La higiene y los cuidados comenzaron a ser una preocupación a partir de la Revolución Industrial, en la que se precisó sanear las fábricas, a partir del siglo XVII. 

El tema que me ocupa en esta entrada hace referencia a la salud mental, que ya en la primera década del siglo XX, fue inaugurado el movimiento de Higiene Mental, que dio inicio a lo que luego se llamó salud mental mediante la acción de Clifford Beers, quien denunció las condiciones higiénicas de los hospitales psiquiátricos. Atravesamos tiempos muy convulsos donde cada vez merma más nuestra salud mental ello es debido no solo a los factores biológicos personales como la genética (que se valora en términos de antecedentes familiares) o la química del cerebro. Por otra parte, el aprendizaje que nos proporcionan nuestros referentes, así como las experiencias vitales personales, van a contribuir al estilo de vida y de afrontamiento que determinará el estado de salud mental de las personas.

Cuando estos tres factores dificultan la adaptación y el desarrollo personal en las diferentes áreas vitales de las personas (familiar, social, laboral, estudios etc…) decimos que aumenta la probabilidad de que aparezcan patologías como la depresión, la ansiedad, dificultades sociales, problemas para conciliar y mantener el sueño, una baja regulación emocional, problemas de identidad, desempleo, discriminación, y muchas otras más. En definitiva, todo lo que pasa a nuestro alrededor está en contacto con nuestra salud mental.

A pesar de la poca atención e interés que hemos realizado en éstas últimas décadas siguen existiendo unas pautas para poder protegernos, paliar y hacer frente.

  • Autoconocimiento: Aprender a conocernos mejor y reconocer cuáles son nuestras necesidades.
  • Motivación: Marcarnos pequeños objetivos que nos ayuden a sentirnos mejor.  
  • Autocontrol: Aprender a pensar antes de actuar y anticipar las posibles consecuencias de nuestra conducta.
  • Gestión de mis emociones: Ser capaces de aceptar, identificar, comprender y regular nuestras emociones.
  • Habilidades sociales: Aprender a relacionarnos con el mundo y las personas que nos rodean.
  • Empatía: Comprender la vida emocional de cualquier persona y toda su complejidad sin juicios ni críticas.
  • Solución de conflictos y toma de decisiones: Aprender a identificar el problema y las posibles soluciones que éste pueda tener.

Si no podemos por nosotros mismos siempre podemos acudir a recursos y ayuda externa. Debo resaltar de vital importancia la problemática que atraviesan hoy día nuestros adolescente, nunca antes habíamos tenido a los jóvenes tan depresivos y bajo tratamiento médico.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *