La hija de la madre

¿ Quién fue Perséfone?

Hija de Zeus y Deméter, aunque circulan varios mitos fue considerada la diosa de la naturaleza, de la cosecha y la prosperidad cuya ocupación era la de cultivar plantas y sembrar semillas, de ahí que rija  la estación de la primavera. No solo fue considerada una diosa sino que, al contraer matrimonio con Hades se convirtió en la reina del inframundo, de ahí que se la considere también como la destructora de la luz,  poseía el poder de dar o quitar la vida. Algo similar pasa en la estación del otoño e invierno, merma la luz y la vida se retira y resurge en primera, verano con todo su esplendor. Destacar que  no ocupó una posición  dentro del olimpo ya que vivía lejos de los demás dioses, aquí su madre Deméter tuvo algo que ver con esta decisión. 

En cierta forma representa a la joven adolescente que aún no sabe quien es, ni es consciente de la potencialidad que guarda en sí misma. Claro que, hay muchas féminas que permanecen toda su vida como la doncella Koré, sin comprometerse en un trabajo, relación o formación, aguardando a que alguien o algo transforme su vida. La eterna e indecisa adolescente, abierta y flexible muchas veces hasta la exageración.

Una mujer es como una rosa en busca del equilibrio, cuando una rosa se cierra sobre su capullo impide que su belleza se muestre y su perfume no se expanda, por el contrario, si se muestra muy abierta pierde el encanto y sus pétalos son  movidos por el viento y su perfume se pierde a través de él. De no encontrar el equilibrio irá en una dirección u otra según sople el viento. 

Al no desarrollarse pueden padecer una baja autoestima, de ahí la importancia de bajar al inframundo para desterrar los recuerdos y sentimientos que han sido soterrados en la psique, que le  impiden madurar y cuidar de sí misma. Recuperar los sueños y desarrollar la creatividad.

Luna Balsámica

Esta fase es una invitación a la introspección, para la  sanación emocional,  conectar con la intuición en estado de serenidad. Es un momento propicio para el descanso y el cuidado, conectando con nuestro mundo espiritual. Ciclo muy  propicio para evaluar lo vivido hasta el momento y  prepararse para  una nueva fase de desarrollo. 

Un aroma para Perséfone

Palmarosa sana el alma y el corazón, recupera el balance perdido, trae paz espiritual. Trabaja sobre los traumas liberando el pasado y borrando cicatrices. Cedro ayuda a recuperar la confianza en sí mismo, para aprender a hacer las cosas por nosotros mismos en vez de hacerlo la madre, trabaja sobre los mandatos familiares.

Minerales- Obsidiana y Ópalo

La obsidiana realiza una profunda sanación del alma y estimula el crecimiento en todos los sentidos, ideal para el equilibrio.  El ópalo potencia  la autoestima y ayuda a entender el  propio potencial y a  encontrar dentro sí mismo  lo mejor.

 

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