La marca de La Bruja

Las heridas que no se ven

En estos tiempos aún de ignorancia e intolerancia que requieren de una sanación profunda, intento reconciliarme con cada una de las heridas que porta mi alma desde tiempos inmemoriales. No somos cuentos, no somos leyenda, no somos mitos, no somos demoniacas, ni caníbales, mucho menos asesinas, ni destructoras de la virilidad masculina, más por todo ello fuimos, perseguidas, maltratadas, injuriadas, repudiadas, rechazadas y quemadas. Todos los hechos que no podían probarse, se debían a obras de las brujas y a sus hechizos, hechos científicamente hoy son probados y corroborados por la ciencia.

Somos, fuimos y seremos las alquimistas, las sabias, pero también seguimos siendo ese aspecto oscuro del alma, ese aspecto femenino en el hombre que a día de hoy se niega a reconocer. Esas heridas aún sangran, aún duelen, aún afloran en la piel cuando siento el rechazo por lo que verdaderamente soy, soy la parte negada que el otro que se niega a reconocer. Y así guiada por mi intuición, elijo caminar sola como hacen las brujas, me niego a someterme y sigo la búsqueda del equilibrio y la armonía que tantas veces me fue usurpada, sanando mis heridas ancestrales, trabajando con todo aquello que nos ofrece la naturaleza, para elevar la energía, no sólo para la persecución de mis metas, sino también para contribuir a la sanación del planeta.

Con el pasar de estos años venideros nos daremos cuenta que el poder racional y activo de la mente masculina y que la mujer también a asumido castrando su feminidad en persecución del éxito, conseguir, adquirir, dinero, bienes materiales, todo aquello que es externo a nosotras, a la satisfacción que nos produce todo aquello que viene de fuera, sin danos cuenta que ese actuar y hacer requiere de una lucha desgastante, condenadas a ir por objetivos en pos de ser y estar de castrar la intuición, la sensibilidad y la toma de conciencia. Este será el reto, para estos años, el matrimonio sagrado entre las energías masculinas y femeninas que habitan en cada ser humanos, para poder tener una relación junto al otro de igualdad y donde el amor ha quedado relegado de nuestras vidas.

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