Una Reina, para un Rey

Una reina que se precie sabe que ya no precisa de joyas ni de corona, porque ya se ha echo así misma. Ella entendió que la verdadera fortuna reside en su corazón, en la belleza del alma y que por encima de una cartera, la posición social, los mayores regalos son la paz, el amor y la sabiduría.

Una Reina reconoce que el Rey también es un ser sintiente que sufre, aunque la sociedad lo haya capado, que desean ser amados, guiados, abrazados, acompañados en las noches oscuras, recibir una palabra de aliento, que no tienen que ser el duro de la película. También ansian la felicidad, el buen trato y ser entendidos.

Una Reina es una GUERRERA que lucha por aquello que cree y ama, AMANTE comprometida con lo que ama y cree y MAGA cree en sus dones y talentos para dar sentido a nuestro mundo.

Una Reina es alguien que ya no confunde fantasía con realidad. Puede que ya sepa quién es su Rey y no le importa esperar lo que sea necesario hasta que ambos estén en el mismo DESPERTAR.

Cuando dos personas se hayan a un mismo nivel de conciencia, surge la magia, ambos se reconocen y se entienden, ambos resuenan en la misma sintonía vibratoria.

Una Reina entiende que puede ser libre y al mismo tiempo ser amada, que puede elegir estar sola o comprometerse en un matrimonio largo y feliz donde pueda desnudar su alma con plena confianza. Ella ha pesar de las heridas permanece abierta a la belleza y al amor, transformando el dolor en compasión.

Un Rey no se avergüenza de mirar dentro de su corazón y de su alma. Este maestro sabio aboga por la paz, habla de amor y belleza y se siente en sintonía con la inmensidad del cosmos. Es alegre y feliz en el amor, la materia y en la espiritualidad.

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